¿Cuánto somos libres y cuánto esclavos de construir esta patria?

Desconocemos el arte de indagar socialmente las corrientes colectivas que nos atraviesan y constituyen.

Nos creímos soberanos de un rey, cuando el arquetipo de este es la mayor representación de sacrificio de la libertad, para colocarla sobre un grupo de familias de elite cuyos ejércitos eran conformados por arrasadores porcentajes de esclavos.

¿De que no liberamos? ¿Y bajo qué nos sometimos?

 

Una independencia en medio de una pandemia y un obligado aislamiento donde postergamos la sensación de logro en la repetición sistemática de objetivos productivos, cual línea de ensamble.

Quizá sea hora de entender la diversidad y los ciclos, sin pretender eliminar la disidencia y la necesidad de sostener la creencia que la vida es producción, eficiencia y logro.

Cuando una sociedad se propone un objetivo para construir, no pide permiso para que todos entreguemos nuestra energía a ese fin, dejando de lado el ejercicio de preguntarnos si queremos realmente hacerlo o lo hacemos por presión social.

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