La política fiscal pareciera ser la principal herramienta para contener la aceleración de precios, con la suspensión de los aumentos de las tarifas de luz y gas y de los boletos de trenes y colectivos. Sin embargo, como señalan especialista en el tema esto generaría «inflación reprimida para el segundo semestre».

Financiar con emisión un déficit primario mayor generaría demasiada inestabilidad, claramente dependerá del gasto que tendrá el Estado. La baja de la inflación en el largo plazo se verá reflejada en la voluntad del Tesosro de mantener las cuentas públicas en niveles de equilibrio fiscal, reflejándose en un pedido menor al Banco Central para financiar el déficit.

El indicador definido por las nuevas autoridades como referencia de la política monetaria es la tasa de interés de las Leliq, acumulando un 63% y reduciéndose en reiteradas ocasiones alcanzado como valor mínimo alcanzado a 52%.

Share This