En Mar del Plata, ejecutivos de distintos sectores analizan el escenario electoral de 2027, reclaman previsibilidad y advierten por el bajo crecimiento, la presión tributaria, la competencia china y un consumo todavía muy selectivo

Mar del Plata.-Enviada especial. A pesar de la fuerte ausencia del Gobierno en este 62° Coloquio de IDEA, que se está realizando hasta este viernes en esta ciudad, los pasillos y el auditorio del hotel Sheraton -donde se realiza el evento- están llenos. Y más allá de las discusiones y debates que plantea la agenda de la organización, en las charlas de los empresarios aparecen las preocupaciones y los desafíos que presenta actualmente la economía.

Qué pasará con la reactivación; cómo seguirá impactando el ajuste en el empleo, qué nivel de volatilidad financiera pre-electoral habrá el año próximo y qué riesgo existe de que las bases sobre las que se apoyó el actual modelo, y que la gran mayoría del empresariado apoya, sean cuestionadas son algunas de las preguntas que se hacen los hombres de negocios. También se plantean qué pasará con las reformas estructurales pendientes, como la previsional y la impositiva, que por ahora se encuentra a mitad de camino.

Pero lo que se percibe en la mayoría de los empresarios es un imperioso deseo de lograr que se sostenga la estabilidad macroeconómica lograda hasta ahora y que la sociedad tenga paciencia, tal como lo pidió el propio presidente Javier Milei, este miércoles, al hablar en vivo, desde París, para los asistentes del coloquio. El interés del establishment quedó de manifiesto en el panel en el que expuso el economista Matías Surt, de la consultora Invecq, en donde a través de la comparación con lo que pasó en otros seis países, el objetivo fue mostrar que los cambios no suceden de un día para el otro.

Ese reclamo por continuidad y previsibilidad aparece una y otra vez en las conversaciones del Coloquio y cobra todavía más fuerza cuando los empresarios empiezan a mirar hacia 2027, un año electoral que ya comenzó a colarse en las decisiones y proyecciones de las compañías.

Fabián Kon, presidente del Coloquio y CEO del Grupo Galicia, fue directo al plantear el problema. “Si en cada elección se juega si siguen las mismas reglas de juego o no, es muy difícil que haya una inversión de largo plazo en Argentina. Entonces, obviamente, está todo el mercado hablando de la próxima elección”, afirmó.

La preocupación no pasa solamente por quién gane, sino también por cuánto de las reglas actuales puede quedar nuevamente sujeto a discusión. Contratos, marcos regulatorios, compromisos e impuestos aparecen entre los puntos que los empresarios buscan preservar.

“Nosotros creemos, y le pedimos a todos los partidos políticos, que respeten los valores de la estabilidad. Habrá riesgo político si alguno de ellos dice algo distinto”, sostuvo Kon. Y enumeró entre esos valores el respeto por los marcos regulatorios, los compromisos y los esquemas impositivos definidos para las grandes inversiones.

El empresario señaló además que IDEA hablará con los distintos partidos durante los próximos meses y remarcó que, hasta ahora, ninguno planteó que no respetará esos principios. Sin embargo, introdujo el peso de la historia argentina: “Los antecedentes de Argentina no son buenos”. Mencionó en ese sentido los defaults y las reestructuraciones de deuda como factores que dificultan pedirle al mercado que vuelva a comprar deuda argentina.

Kon también reconoció que la economía crecerá menos de lo esperado. Según explicó, inicialmente el mercado proyectaba una expansión más cercana al 3%, pero el resultado terminará por debajo de ese nivel.

Para el titular del Coloquio, sin embargo, modificar el rumbo por esa desaceleración representaría el principal riesgo. “Argentina hoy está pasando una situación de un crecimiento menor al esperado. El error más grande sería no sostener el rumbo”, afirmó. Ese rumbo, precisó, implica equilibrio fiscal y cumplimiento de contratos.

Fuera de los paneles, en las conversaciones informales aparecen algunos matices. Desde un importante banco admitieron que observan riesgo político “de ambos lados” de cara al próximo año: tanto por una eventual vuelta atrás de algunas políticas como por las decisiones que pueda adoptar el propio Gobierno frente al calendario electoral.

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