Considerando que es un patógeno puede contagiarse entre personas que se encuentran en contacto cercano, se estima que a menos de 1.80 metros ya puede infectar y que puede incubarse asintomáticamente hasta 14 días, es decir, que podemos ser portadores del virus sin saber que estamos infectados. Una vez presentes los síntomas se parecen demasiado a los de un resfrío o una gripe común, congestiones nasales, decaimiento, mucosa.

Ahora, ¿sirve el uso de mascarillas y guantes?

Como toda herramienta de prevención estos potencian sus funcionalidades en el caso que sean utilizados correctamente. Los barbijos por ejemplo son para gente que tiene síntomas presentes, es decir, activos. En el caso que sean utilizados por personas sanas sin síntomas, estos barbijos se calientan y se humedecen con la respiración propia de la persona, resultando ser propensos a tocarse la cara, ojos, nariz y boca, justamente lo que más se pretende evitar en estas circunstancias.

Lo mismo sucede con el uso de guantes, las manos deben ser sanitizadas para evitar el contagio, de nada sirve si tocamos todas las superficies con ellos. Por eso que lavarse las manos es una protección muy importante, palmas, dorso, entre dedos y los pulgares.

Reducir el número de casos activos, desacelerarlos, mitigarlo, es un gran desafío, ha sucedido en grandes infecciones mundiales que terminaron en tragedias.

Así como también será hora de aprender de aquellas conquistas, donde jugaron un rol fundamental la educación, la flexibilidad cultural y los avances médicos que necesitamos en estos días.

La mejor manera de protegernos ralentizar  la propagación de la enfermedad y una propagación comunitaria se puede evitar al practicar el distanciamiento social.

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