San Juan, Puerto Rico

Aún sin amanecer, con sus banderas en mano, los ciudadanos de San Juan, marcharon hacia múltiples destinos de la ciudad: la Expreso Las Américas, una de las principales autopistas, y en las calles fuera de la mansión del gobernador.

Con paraguas y bloqueador para resguardarse del sol, entonando consignas, con silbatos y golpeando ollas y sartenes, hacia un mismo fin cerrar el paso por la isla en muestra del repudio contra el gobernador de la ciudad.

Su renuncia fue demandada por estudiantes, veteranos de guerra, jubilados y más, después de la filtración del contenido de un chat privado con conversaciones inapropiadas y ofensivas entre el mandatario y aliados cercanos, incluidos miembros del gabinete. Razones suficientes para acudir a una de las protestas más grandes en la historia de Puerto Rico.

Sin embargo esta filtración es solamente la punta del iceberg, la población rechaza décadas de malos manejos y corrupción, sobre todo luego del paso del huracán María. Desde septiembre del 2017, la isla quedó desbastada y sin capacidad para recuperarse monetariamente, con falta de planes de contención social a los damnificados.

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